01 agosto 2010

Concierto Jean Michel Jarre en Santiago de Compostela


HE RECUPERADO LA FÉ:

Alguno podría decir que es un curioso título para hablar sobre un concierto de música, pero nada más lejos de la realidad y es que se han dado diversas circunstancias para poder decir con total rotundidad, ¡HE RECUPERADO LA FÉ!



La verdad, es que el lugar era el más apropiado para recuperar la fé, nada más y nada menos que el magnífico espacio de la Plaza del Obradoiro en Santiago de Compostela, un lugar lleno de magia, lleno de mitos, lleno de espiritualidad y un marco incomparable para volver a ver a un mito viviente como es el francés Jean Michel Jarre, un icono de la música electrónica y de la lucha por la salvaguarda de nuestro planeta.

El músico francés preparó para el día 31 de Julio, para despedir las fiestas de Santiago de Compostela, de nuevo en un año Santo, 17 años después de su primera visita a esta ciudad, un espectáculo lleno de sonido y de luz, un espectáculo en su máximo esplendor, un espectáculo como solo él saber organizar, preparar y llevar a cabo.


En un escenario inigualable como es la escalinata de la entrada de la Catedral de Santiago, con un montaje minimalista en construcción, pero muy efectivo, desde el primer momento, dejó entrever que para él propio compositor, este no era un concierto más, era algo muy especial para él, un marco incomparable, un escenario único y quería que todo saliera a la perfección.


Desde primera hora de la tarde, se dejó ver por el escenario, dirigiendo todo, comprobando que todo estuviera listo para salir a la perfección, para que no hubiera ni un solo fallo, ni un error, comprobando el funcionamiento de los instrumentos y deleitando a los ya allí presentes, no con las habituales pruebas de sonidos, sino con la interpretación de varios temas que a la noche sonarían durante el concierto.

Como decíamos, el escenario, desde la distancia era bastante minimalista, siendo semejante al presentado en su anterior gira, aunque con la inclusión de un músico más en esta ocasión, atrás parecen haber quedado los mega escenarios llenos de músicos interpretando multitud de instrumentos de otras épocas, la tecnología aquí se muestra en su mayor apogeo y esplendor.

Describir lo que allí se vivió es muy complicado, son imágenes, sonidos, ideas que para siempre quedaran en la retina, mente y corazón de los que allí asistieron, ocho mil seguidores que no dejaron de animar en un solo momento al músico francés, solo ocho mil, porque con un gran criterio, los organizadores del evento decidieron restringir el acceso a la Plaza del Obradoiro para evitar aglomeraciones. El músico francés tampoco defraudó a los allí presentes, presentándose en todo momento participativo y animando a la gente, parece que ha vuelto a recuperar una vitalidad que parecía haber perdido en los últimos años.


El concierto se encuadra dentro de la gira que Jean Michel Jarre está realizando sobre su proyecto Oxygene 5.1, su ya mítico trabajo que además ha convertido en icono de su lucha por la conservación de nuestro planeta. Sus ya habituales temas fueron haciendo acto de presencia a lo largo de las dos horas de espectáculo, todo ello siempre acompañado de un espectáculo lumínico sin parangón utilizando la fachada de la catedral, que se iba iluminando de diferentes colores, azul, verde, rojo, blanco, fueron haciendo acto de presencia, siempre acompañados de otros efectos visuales, como haces de luz, fuegos pirotécnicos, mientras en las fachadas laterales se iban proyectando diversas imágenes, incluso imágenes del propio compositor. La tecnología en los más de treinta años que lleva este hombre asombrando al mundo, ha evolucionado mucho, como decíamos antes, eso se ha dejado notar, pero también dejó lugar para la nostalgia al utilizar su ya conocida arpa láser, que levantó la admiración de más de uno que nunca la habían visto en directo y que pensaba que era más una leyenda que la realidad, y el famoso Theremin, ese instrumento de origen ruso, solo acto para manos expertas y para compresión de su funcionamiento reservado para ingenieros.



Y así transcurrieron dos maravillosas horas, con un público extasiado y entregado y con un Jarre que hacía la delicia de los oyentes con su música y la vistosidad del despliegue lumínico, sus obras Oxygene, Equinoxe, Rendez-Vous o China fueron haciendo acto de presencia, incluso un tema hasta el momento de publicación inédita.




Sin lugar a dudas, han sido dos maravillosas e inolvidables horas, que han vuelto a recuperar la fe en un artista como Jean Michel Jarre, una mago de la música y de la electrónica que a principio de este siglo parecía haber perdido el rumbo y que con este espectáculo ha demostrado que sabe el camino que quiere seguir, que tiene las ideas muy claras, un estilo musical que parecía quedar en el olvido, en los ya lejanos años 70’ y 80’ pero que ha vuelto a ver la luz gracias a los nuevos medios tecnológicos, porque la gente ha vibrado con la música, se ha movido al compas de las luces y ha visto la magia que en un lugar tan mágico como la Catedral de Santiago puede hacer sentir. “Yo he recuperado la fé”